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Manifiesto por una ecología integral

Hay múltiples razones para conservar la naturaleza. Muchos enfoques que parten de visiones de la misma naturaleza y del ser humano en ella que en algunos casos son difíciles de reconciliar. Desde una visión exclusivamente centrada en el interés humano (razones económicas, de salud o de consideración de las generaciones futuras) hasta otras más biocéntricas, incluyendo la consideración moral de distintas comunidades o especies. Inicio este blog con una breve síntesis de lo que considero notas relevantes de una visión integral de la ética ambiental. Utilizaré el término ecología no su acepción científica, como una disciplina experimental más, sino más bien en su sentido coloquial, que designa al interés por el cuidado del ambiente. Cuando hablo entonces de ecología integral, me refiero a un enfoque del cuidado ambiental que tenga en cuenta una cierta visión del ser humano y de la naturaleza. En mi opinión, esa visión integral debería apoyarse en estos principios: 1. La conservación

Sombras y luces de la ley de cambio climático

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El pasado 14 de Abril el congreso de los diputados aprobó el proyecto de ley de cambio climático y transición energética , que ahora remite al Senado, donde seguramente se aprobará en breve. Es muy penoso que no se haya conseguido aprobar esta norma por consenso por dos razones fundamentales: por un lado, porque incluye metas que requieren el esfuerzo de los gobiernos de nuestro país hasta 2050, lo que supone que todo partido con posibilidades de gobernar debería estar implicado; por otro, porque afecta a sectores estratégicos de nuestra economía, y nada de hondo calado puede hacerse solo con el acuerdo de una parte de la población. Recuerdo ahora lo que comentó un amigo que estuvo conviviendo con indígenas norteamericanos en la gestión de un parque nacional en USA. Los líderes de las distintas tribus se elegían entre los más virtuosos y nada se aprobaba sin la aceptación de todos, aunque eso supusiera días y días de conversaciones. Aquí, seguimos sin enterarnos que la democracia no es

Ecología del hijo único

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Vi hace unos días un interesante documental sobre la política del hijo único que desarrolló China desde 1979 hasta hace 2015. One Child Nation, describe cómo se abordó esta política, que implicó a toda la maquinaría del Estado, y los terribles efectos que ha tenido sobre la vida de las personas. A lo largo de la Historia, diversos estados han intentado alterar los ciclos naturales de la reproducción humana, alentando o retrayendolos, en función de sus intereses políticos, pero nunca hasta ese momento se había declarado una guerra tan sistemática y cruel a tu propio pueblo.  El documental describe las medidas propagandísticas que lo salpicaron todo: carteles en las calles, anuncios publicitarios, teatro, cine, televisión: un hijo por pareja era la meta que iba a acabar con la pobreza secular china, que iba a dar felicidad a todos y garantizarles un nivel de vida digno. No importaban los medios: abortos y esterilizaciones masivas y forzadas, multas impagables, destrucción de los hogares

La primavera ruidosa

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Hace ya casi 60 años, Rachel Carlson publicó un libro emblemático en la conservación ambiental: "La primavera silenciosa", que abrió el debate sobre el uso masivo de los plaguicidas y, en última instancia, de los impactos en el ambiente y en la salud humana que una aplicación indiscriminada de la técnica lleva consigo. El título hacía referencia a la previsible muerte de las aves que se alimentan de los insectos contaminados con DDT, lo que llevaría a una primavera sin los sonidos naturales que la manifiestan. El debate abierto por el libro de Carlson llevó consigo a la prohibición del DDT en EE.UU. y en la mayor parte de los países occidentales, aunque la discusión aún continúa sobre su posible aplicación controlada para combatir la malaria. Lo que sí parece indudable es que el DDT, y otros compuestos similares, no se asimilan en la cadena alimentaria, lo que lleva consigo a una distribución mundial de sus restos, en todo tipo de especies y organismos. No quería, sin embargo

¿Qué es la Naturaleza?

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 Es curioso que entre tantas personas que están preocupadas por la conservación de la Naturaleza, no haya muchas reflexiones sobre el objeto de lo que pretendemos conservar. Si no tenemos claro qué es exactamente la Naturaleza, difícilmente podremos ayudarla o ayudarnos a nosotros mismos a cuidarla. La cosa parece trivial, pero no lo es tanto.  Esta semana he preguntado a mis alumnos de ética ambiental sobre esta cuestión, y la primera reacción ha sido definir lo natural como aquello no transformado por el ser humano. Como ahora realmente no quedan paisajes que no hayan sido transformados, de una u otra forma, por la acción humana (por nuestra acción en la atmósfera, también las zonas más inhóspitas tienen una cierta influencia antrópica), con esta definición no tendríamos, estrictamente, nada que conservar. Si extendemos un poco la definición, e indicamos que lo natural es lo que tiene poca influencia humana, o principalmente incluye ecosistemas naturales, entonces los espacios a cons

Ciencia y ruido en el cambio climático

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Estos días, al inicio del nuevo cuatrimestre, he estado actualizando la asignatura de Cambio Global, que imparto desde hace algunos años en la facultad de Ciencias de mi Universidad. Uno de los temas protagonistas del programa es el cambio climático, ya que no cabe duda que es el problema ambiental de mayor impacto global, el que suscita más interés en los medios y el que supone más esfuerzo legislativo en muy distintos países. Precisamente la pasada semana se remitió al Congreso el borrador de la Ley de Transición Ecológica y Cambio Climático, uno de los textos más esperados de la legislatura. Para poner al día la introducción al cambio climático que trato con los alumnos en la asignatura, he estado revisando los informes más recientes sobre esta cuestión, que siguen alertando sobre muy diversos indicadores que no hacen sino confirmar lo que los científicos vienen indicando desde hace varias décadas. Parece que esas evidencias siguen sin calar adecuadamente en la opinión pública, que

Valor instrínseco e instrumental de la Naturaleza

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Uno de los debates más interesantes de las primeras décadas de la ética ambiental fue el centrado en el tipo de valor que tiene la Naturaleza y, en qué sentido, esa consideración afectaba a nuestra valoración de la misma y, en última instancia, a nuestro compromiso ético en su conservación. El fin último de la ética es el Bien.  El juicio ético se apoya en buscar, entre varias opciones que pueden tener un aspecto de bondad, la mejor. Calificar algo como mejor implica un criterio para comparar. Si la ética nos lleva a perseguir el Bien, hacer lo mejor es hacer lo "más bueno". Ahora bien, el paso siguiente es definir qué entendemos por bueno, y ahí las distintas escuelas éticas discutirán si lo bueno es lo que nos hace buenos (Aristóteles), lo que mejor acuerda con la dignidad humana (Kant) lo que produce mayor bien (Bentham), o simplemente lo que cada uno considere como bueno (relativismo ético).  En la discusión a la que hacía referencia antes, el criterio de bondad era el cr