Pioneros del conservacionismo: Henry Thoreau

El movimiento conservacionista tiene su eclosión en la segunda mitad del siglo XX, pero tiene raíces en los anteriores, sobre todo en el XIX cuando, por un lado se comienza a evidenciar el impacto ambiental de las actividades humanas (ampliadas por la creciente industrialización), y por otro se recupera la visión espiritual de la naturaleza, asociada al movimiento romántico. Parece lógico que sea EE.UU. la cuna de buena parte de estos pioneros del ambientales, pues allí se había dado una transformación muy rápida de los paisajes, muchos de ellos apenas transformados previamente, siguiendo lo que se ha llamado en denominar la "conquista del Oeste".
Una de las figuras más emblemáticas en este contexto es Henry David Thoreau (1817-1862). Thoreau fue discípulo y protegido de Ralph Waldo Emerson (1803-1882), pastor protestante, fundador del movimiento filosófico trascendentalista, compuesto por un grupo de poetas, filósofos, naturalistas y escritores. Los trascendentalistas desentrañaban con sus escritos y difusión de ideas el papel de cada persona en la sociedad para evitar la despersonalización que implicaba la era industrial, promoviendo como valores fundamentales la democracia, la libertad y la igualdad, siguiendo a los ideólogos de la independencia de EE.UU.
Thoreau fue un pensador de gran influencia ambientalista, además de un encendido defensor de la desobediencia civil y un abolicionista destacado. Vivió durante dos años en una cabaña construida por él mismo a las orillas del lago Walden en Concord, un pueblo de Massachusetts. Quería apartarse de la civilización y vivir sencillamente, lejos de la influencia de la industrialización que estaba destruyendo su entorno. Su intención era aprender a vivir en armonía con la Naturaleza y descubrir su belleza original, siguiendo la inspiración de las ideas de Emerson. Plasmó sus vivencias y reflexiones surgidas de esta experiencia en su libro Walden: o la vida en los bosques (publicado originalmente en 1854). Esta obra, ya clásica, ha convertido a Thoreau en un personaje emblemático de la literatura americana. Thoreau poéticamente abogaba por una vida más simple y cercana al entorno:
“Fui a los bosques porque quería vivir deliberadamente, enfrentarme sólo a los hechos esenciales de la vida y ver si podía aprender lo que la vida tenía que enseñar, y para no descubrir, cuando tuviera que morir, que no había vivido”. 
También abroga en esta obra por un cambio en los patrones de consumo, evitando lo superfluo, no solo relacionado con los impactos que genera en el ambiente, sino también en el carácter de las personas.
"La mayor parte de los lujos y muchas de las comodidades de la vida, no sólo no son indispensables sino obstáculos positivos para la elevación de la humanidad...cuántas más cosas de ésas tienes, más pobre eres" 
Junto a su enorme influencia en las raíces del movimiento conservacionista, Thoreau también fue un referente en la defensa de la persona frente al Estado, como promulgaban los trascendentalistas. Así, prefirió voluntariamente ir al calabozo antes que pagar impuestos a un Gobierno que los empleaba para mantener la esclavitud. Su libro "Del deber de la desobediencia civil" (1854) supone un precursor de los movimientos de resistencia pacífica que inspiraron posteriormente a Gandhi o Martin Luther King. También los movimientos antiimperialistas y anarquistas ven en Thoreau un referente, si bien las ideas que expresaba, no sólo en sus escritos, sino con sus acciones para defender la supresión del Estado, no han sido tomadas en su justo contexto.

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