¿Qué se pide en la huelga climática?

Terminamos una semana bastante "movida" en relación con el cambio climático. Junto a la reunión especial de Naciones Unidas, hemos tenido la huelga general del clima, que han suscitado distintas declaraciones institucionales, más o menos etéreas.
Confieso que después de tantos años hablando y estudiando sobre temas de cambio climático, me quedo un tanto perplejo ante los vaivenes mediáticos que genera esta temática: tan pronto resulta un tema absolutamente crucial, portada de todos los medios, como pasa a recogerse marginalmente o a ignorarse olímpicamente. Mientras, las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero siguen aumentado, los modelos climáticos prediciendo impactos negativos y los científicos observando ya buena parte de esos efectos. Naturalmente los gobernantes siguen pensando que es un tema complejo y global para tomar ninguna medida realmente eficaz. Ante el ruido de las calles, parecen pensar que
ya se calmará el asunto, o que tampoco está tan claro qué hacer al respecto. Los manifestantes, todo hay que decirlo, tampoco tienen claro qué se pretende exactamente. Salvar al planeta me parece un objetivo loable pero nada concreto, y por tanto ineficaz. Se mezclan además temas que denotan un cierto desconocimiento de la base científica del asunto, como si todos los problemas ambientales tuvieran el mismo origen y, por tanto, las mismas soluciones. Por ejemplo, se confunde con frecuencia la contaminación atmosférica con las emisiones de CO2, que poco tienen que ver, pues realmente las generan otros gases y, sobre todo, las particulas sólidas que emiten los motores y las calderas más obsoletas. No está más recordar que el CO2 no es un gas contaminante, más bien es imprescindible para la vida, tanto para mantener una temperatura razonable como para que las plantas puedan realizar la fotosíntesis. El problema del cambio climático no es que exista el CO2, sino que estamos aumentando su densidad.
Por tanto, la huelga climática debería solicitar que se reduzcan las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero (metano, óxidos nitrosos, etc.), si estamos realmente convencidos de que ese es el principal origen del problema. En cuatro pinceladas -el tema obviamente es muy complejo- eso significa transición rápida hacia fuentes de baja emisión (renovables si es posible) o, dicho de un modo mas académico, descarbonizar nuestra economía. Algunas ideas:
- Incluir un impuesto al uso de combustibles fósiles que desaliente su uso.
- Promover nuevas redes eléctricas que permitan la generalización descentralizada de energía.
- Incrementar la eficiencia energética de viviendas, fábricas y edificios públicos (más producción con menos emisiones).
- Fomentar movilidad basada en fuentes eléctricas, generada con energía renovable, por ejemplo bajando al mínimo el IVA de los coches eléctricos si se producen con energia renovable, electrificar el transporte público, fomentar transporte compartido de emisión 0.
- Incluir en todos los productos que consumimos el cálculo de las emisiones que ha generado todo su ciclo de vida, para que el consumidor pueda elegir -si lo desea- los que impliquen menor consumo. El precio debería reflejar también de alguna forma las mayores emisiones.
- Grabar productos agrícolas o ganaderos producidos con alta emisión, fomentar comercio de proximidad, ganadería y agricultura ecológica, eliminación de envases innecesarios, etc.
- Reducir el consumo supérfluo y el turismo de gran distancia.
Son algunas ideas, pueden plantearse otras muchas. El tema es complejo, pero necesitamos actuar, con determinación, si queremos empezar a revertir las tendencias. Movilizarse es muy buena cosa, pero necesitamos también tener claras las metas y los medios para llegar a ellas.

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