El compromiso ambiental de los científicos

He enlazado en las últimas dos semanas dos congresos de mi especialidad, uno en España y otro en Italia. Aunque no directamente dedicados con el cambio climático, ambos trataban esta temática, y me consta que los organizadores conocen la base científica y la seriedad del problema. Sin embargo, en ninguno de los dos se habían incluido medidas de cierto calado que redujeran la huella ambiental del evento. En ambos tuvimos vasos, tenedores y platos de plástico, comida o bebida sin aparente certificación ambiental, material del congreso perfectamente prescindible (bolsas, folletos o incluso libro de actas, unos cientos de kilos de papel sin necesidad aparente).
Obviamente, no quiero aquí criticar a mis colegas que pusieron tanto esfuerzo y cariño por organizar eventos que tuvieran la calidad científica y la razonable comodidad que esperan quienes participamos en este tipo de congresos. Me parece que se trata de un fenómeno más extendido, y por eso lo traigo aquí. Creo que buena parte de los científicos que trabajamos en temas ambientales no tenemos un verdadero compromiso ambiental, más allá que el de cualquier ciudadano razonablemente preocupado por la cuestión. En otras palabras, parece que conocer más a fondo la base científica de esos problemas ambientales no nos lleva a tomarnos más en serio su implicación práctica, hasta cambiar nuestros hábitos cotidianos. Doy clase en la facultad de ambientales de la Universidad de Alcalá desde su inicio, y observo que el parque móvil del edificio no es mucho más eficiente ambientalmente que el de otros, por poner solo un ejemplo sencillo. Hace un par de años asistí a un congreso internacional sobre cambio climático y salud en el Vaticano, donde uno de los más conocidos impulsores de las medidas para frenar este problema me indicó en una conversación que había estado en 37 países en el último año: no juzgo la eficacia de sus gestiones, simplemente su huella de carbono, que con tantos vuelos resultará de proporciones astronómicas. Incluso Greta Thunberg, icono hasta el momento de esta nueva sensibilidad climática, en su charla TEDx de Estocolmo, critica veladamente a los científicos del IPCC por la cantidad de viajes que realizan en el marco de esa actividad. 
Aunque este, como cualquier problema ambiental, tiene la gravedad que tiene, independiente de lo que hagan quienes la conocen, resulta ciertamente muy complicado pedirle a la población sacrificios para afrontar el problema si quienes lo conocen con más detalle no parecen hacer mucho al respecto. Fumar es gravemente perjudicial para la salud, lo haga quien lo haga, pero si nuestro médico fuma, el mensaje se diluye bastante, sobre todo entre los que están bastante enganchados a este hábito.
En las cuestiones ambientales, sea cambio climático o cualquier otra, la implicación de todos es necesaria, y las acciones de los consumidores concretos son muy relevantes, no tanto por el impacto objetivo que tienen, sino por su efecto multiplicador. Cuando alguien personalmente está comprometido en la solución de un problema, es mucho más probable que lo difunda en su entorno, ya sea en su docencia o en sus relaciones profesionales o personales, o que tome acciones eficaces para resolverlo cuando llegue a una posición de responsabilidad.
Es una cuestión de coherencia personal, pero también de mostrar a los poco convencidos que otro modo de hacer las cosas es posible.

Comentarios

  1. Si los que conocemos de cerca el problema no damos ejemplo, estamos perdidos. No solo habría que dar ejemplo en nuestra vida con menos emisiones, en mi opinión, el problema del Cambio Global debe de ser un tema en el que debemos de influir de forma significativa en nuestros alumnos (y entorno) independientemente de la materia que enseñemos. Yo me propongo hacerlo en mis asignaturas de Inteligencia Artificial y otras.

    Hace unos días he leído que José Manuel Moreno (UCLA), cuando tiene que reunirse con sus colegas del IPCC, intenta elegir un lugar equidistante para todos y les convence de que viajen en tren en lugar de en avión. Desafortunadamente, me tengo que comprar un coche. Por primera vez tendré en cuenta las emisiones como factor principal a la hora de hacer la compra.

    Ojalá seamos capaces de conseguir frenar los tremendos impactos que se avecinan. Si no es así, el planeta seguirá existiendo y evolucionando, pero la vida tal como la conocemos hoy no. Hay que invertir en muchas cosas, sobre todo en la concienciación de Trump y de la gente.

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  2. Comparto totalmente tu visión. Considero que todos lo que entendemos el problema del cambio climático hemos de ser consecuentes y en nuestra conducta personal intentar reducir al máximo las emisiones de CO2 y no generar residuos innecesarios. La semana que viene yo también asistiré a un Congreso de Economía Circular y Consumo Sostenible y espero que sean coherentes. Para empezar ya nos han preguntado como desplazaremos al congreso para ver que huella de carbono supone.

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