La Naturaleza también llora por el coronavirus

Entre los muchísimos mensajes que me están llegando estos días, me ha preocupado especialmente alguno que hace referencia a la supuesta felicidad que generaría nuestro encierro a los demas seres vivos. Ya sé que es una broma, pero me parece de poco buen gusto, y sobre todo me preocupa que me lo haya enviado alguien que tiene una genuina preocupación ambiental.
En la primera entrada de este blog, y en su propio título, indico que la ecología solo será parte de nuestra vida si la entendemos de modo integral y, sobre todo, si nos entendemos nosotros, los seres humanos, como parte de la ecología. La naturaleza es nuestra casa, una casa que compartimos con los demás seres vivos. Me parece muy significativo que el cuidado de la casa común sea el subtítulo de la encíclica del papa Francisco Laudato si, una de las reflexiones más lúcidas sobre la cuestión ecológica
No debemos estar por encima de la naturaleza, dominandola y destruyéndola, pero tampoco debemos estar al margen de la misma. Si no nos entendemos como parte de la naturaleza, como formando una gran familia en donde nosotros somos los únicos que tenemos libertad, y por tanto responsabilidad, para elegir ser partes de esa familia o vivir al margen de ella.
No creo que la naturaleza se alegre de la desgracia del ser humano, como ningún ser humano debería alegrarse de la degradación de la naturaleza. Todos estamos compartiendo un hogar y a todos nos afectan las personas que sufren, pero también los demás seres vivos. Soy consciente del daño que infringimos a la naturaleza, del maluso que hacemos de nuestra capacidad de transformar, pero no somos el cáncer el planeta. También confio en nuestra intención de sanar los errores, de restaurar lo deteriorado, de cambiar nuestro enfoque competitivo por otro solidario. No podemos vivir sin la naturaleza, creo que tampoco ella sin nosotros, al menos en su estado actual. En otros vivió antes de nuestra aparecición, pero no hemos de olvidar que también somos fruto de su propia evolución: somos naturaleza, lo que quiere decir que ella nos ha engendrado también. Somos lo que somos también gracias a las demás formas de vida que han poblado el planeta hasta nosotros. No tiene sentido destruirlas, tampoco tiene sentido alienarse de ellas. Situarse al margen me parece tan equivocado como situarse por encima de. Tenemos el papel unico que corresponde a nuestras capacidades intelectuales y espirituales, tenemos la responsabilidad del cuidado. Ahora más que nunca es preciso darnos cuenta de la interrelación entre nosotros y con los demás seres vivos. Es el momento de darnos cuenta de que somos muy poca cosa cuando estamos solos.

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