Una vida oculta en un entorno natural

 Hace unos días tuve la oportunidad de ver la última película del director americano Terrence Malick, "La vida oculta", una impresionante recreación de la historia de Franz y Fani Jägerstätter, dos campesinos austriacos, vapuleados por la locura colectiva que sembró en su país la ideología nazi. Franz y su mujer vivían una vida dura pero entrañable, trabajando en las labores agrícolas de los Alpes austriacos, cuando el gobierno de su país decidió alinearse con Hitler. Tras un breve periodo en entrenamiento militar, retornó a su granja para seguir su vida campesina, mientras ganaba en el convencimiento de la inmoralidad del régimen nazi, incompatible con su honda fe católica. Negándose a servir al ejercido y a prestar juramento de fidelidad a Hitler, es apresado, juzgado y finalmente ejecutado en Berlín en 1943. Tras ser declarado inicialmente traidor a su patria, su memoria es rehabilitada en los años 50, y su figura se descubre a partir de algunos biografías publicadas décadas posteriormente. En junio de 2007 Benedicto XVI aprueba su beatificación como mártir de conciencia.

La película de Malick es de una gran belleza visual. Recoge magistralmente el entorno natural en el que se desarrolló la vida familiar de los Malick, su sincero amor mutuo, la infancia entrañable de sus hijas, su cercanía a los vecinos del lugar, que fue cambiando a sospecha y despues a marcada hostilidad ante su postura inquebrantable de rechazo al regimen nazi. Aunque Malick no es un director superficial, en mi opinión no queda suficientemente clara la raíz honda de la resistencia de Franz a someterse el dictado de un ambiente que considera inaceptable. Aunque muestra el enorme conflicto entre seguir los dictados de su conciencia y preservar su vida y, con ella, seguir apoyando a su mujer y a sus hijas, no se transmite bien en la película sobre qué basa esa fuerza interior que le lleva hasta el sacrificio de su vida. De hecho, en la pelicula no se cita el impacto que produjo en Jägerstätter la ejecución -poco antes de la suya- de un sacerdote austriaco que también se negó a realizar el juramente de fidelidad a Hitler. En suma, no me parece que quede claro en qué medida sus convicciones cristianas sustentan su decisión y la mantienen hasta un final tan trágico, si bien durante el encierro en la carcel de Tegel se muestra en varias imágenes y en la voz de fondo la hondura de ese debate interior. Terrence Malick prefiere sugerir con imágenes que contar con palabras, asi que será el lector quien tenga que poner de su parte para entender un acto tan sublime.

La vida oculta ocurre en un paraje natural grandioso. Las virtudes de un campesino se forjan en el encuentro con la naturaleza, quien da pero pide mucho trabajo a cambio. Las imagenes de Franz, y todavia más de su mujer Fani, en esas tareas agrícolas son realmente magistrales.

Comentarios

  1. Vi la película y coincido en su valor moral y estético. No conozco la vida de Franz al margen de lo que muestra la película, pero el hecho de que no aparezca tan explícitamente el fundamento específicamente cristiano de su decisión me parece incluso un acierto. A mi entender, pone de relieve esa capacidad que todo ser humano tiene, independientemente de sus creencias religiosas, de reconocer el bien y el mal, sobre todo cuando el mal se presenta en forma de destrucción y muerte. Lo que más me hizo pensar fue la resistencia de Franz a aceptar excusas para jurar fidelidad a Hitler, las que le ofrece incluso el obispo - tu decisión no cambiará nada, te pondremos a trabajar en enfermería etc. Refleja, de alguna forma, esa convergencia entre la verdad y el bien que no siempre reconocemos en nuestra vida.

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Manifiesto por una ecología integral

Despolitizar el Cambio Climático

La ecología del aplauso